Por Jessica Escobar.
Por qué muchas niñas y mujeres paraguayas aprenden a usar la tecnología pero no a crearla.
Usuarias, no creadoras
En Paraguay, cuando una estudiante entra a una clase de informática, le enseñan a usar un programa, nunca siquiera se sugiere, que ella podría algún día desarrollarlo. Esa distinción, que parece mínima, o muy técnica, tiene consecuencias que van más allá del aula: define quién va a trabajar en tecnología en el futuro y quién va a quedar afuera.
Solo el 19% de las matrículas en ingeniería informática en Paraguay corresponden a mujeres, proporción que no cambió entre 2018 y 2022 (Heikel, 2023). No es que las chicas no ingresen a la universidad: es que muchas no llegan a considerar esa carrera como una opción.
Soy estudiante de Análisis de Sistemas y formo parte de Girls Code Paraguay desde 2023, cuando accedí a una beca en un programa de Desarrollo Web Full Stack, buscando saber cómo convertir lo que aprendía en algo concreto. La beca no solo me dio eso, sino también una comunidad y la seguridad de que podía ocupar ese espacio.
Cuando la computadora no llega a todas las manos
El Estado distribuyó 59.919 dispositivos en 6.887 instituciones educativas a través del programa FEEI-MEC. Tener computadoras en el aula es un avance. Pero el acceso a un dispositivo no resuelve la dinámica de quién lo usa y cómo.
Una docente de programación de educación media en Asunción, quien concedió una entrevista para este artículo, describió algo que observó durante tres años en sus clases: los varones tomaban la iniciativa en los ejercicios, mientras las chicas dudaban de su propia capacidad para hacerlos. Cuando le pregunté si había recibido alguna orientación del Ministerio de Educación para trabajar la tecnología con perspectiva de género, dijo que no, en ningún momento.
La docente también señaló que el uso de inteligencia artificial entre sus estudiantes ya es cotidiano, pero que nadie le dio herramientas para abordarlo en el aula. No sabe si ese uso cambia el rendimiento en los exámenes, si modifica la forma en que redactan o si genera diferencias entre varones y mujeres.
Lo que el porcentaje de acceso no cuenta
Según el INE (2023), el 79,2% de las mujeres en Paraguay usa internet, más que los hombres. Ese número suele presentarse como evidencia de que la brecha digital está cerrando. Pero el acceso no es lo mismo que el uso calificado. Un informe de SENATICs y el Ministerio de la Mujer enviado al Alto Comisionado de la ONU en 2015 advertía que «cuanto más especializados son los conocimientos requeridos, la brecha tiende a aumentar» (TEDIC, 2021). En el campo de la inteligencia artificial, eso se vuelve especialmente relevante.
Las mujeres que ingresan a carreras de informática en Paraguay enfrentan tasas de empleabilidad entre 15 y 25 puntos más bajas que sus pares hombres. Quienes consiguen trabajo tienden a ocupar roles de gestión antes que de desarrollo técnico (Heikel, 2023). La fuga de talento femenino no ocurre solo al momento de elegir una carrera: ocurre en cada etapa del recorrido.
En el campo de la inteligencia artificial esto tiene una consecuencia concreta. Un informe de UNESCO (2024) encontró que los modelos de lenguaje más usados actualmente asocian a las mujeres con roles domésticos y a los hombres con liderazgo. Esos sistemas se entrenan con datos que reflejan el mundo “tal como es”. Si quienes diseñan estas tecnologías y algoritmos son las mismas personas de siempre, esos sesgos se mantienen.
Cuando el espacio existe…
Girls Code Paraguay nació en 2016. Un grupo de mujeres que trabajaban en tecnología notó que en los espacios profesionales del sector casi no había otras colegas mujeres. No era una novedad para ellas, en la universidad también habían sido minoría pero en lugar de aceptarlo como algo inevitable, decidieron hacer algo.
El primer taller fue en Villa Hayes: treinta y seis niñas de escuelas públicas aprendieron a programar en Scratch y a construir robots con electrónica básica. Casi una década después, la organización formó a varias niñas en programación, robótica y habilidades digitales, en Asunción y en varias ciudades del interior del país.
El modelo parte de una idea sencilla: ver a otras mujeres haciendo tecnología cambia lo que las niñas creen posible para ellas mismas. No es solo formación técnica, es mostrar que ese espacio existe para ellas. Liz Marlene Vázquez Chávez, Magíster en Gestión de la Educación y socia de Girls Code, trabaja con estudiantes universitarias y describe ese proceso:
«Las estudiantes tienen curiosidad, pero al principio les falta confianza en sus habilidades técnicas. Eso no tiene que ver con lo que saben realmente. Tiene que ver con algo que aprendieron antes: que ese espacio no era para ellas.»
— Liz Marlene Vázquez Chávez, Magíster en Gestión de la Educación y socia de Girls Code Paraguay (2026)
Yo llegué a Girls Code en 2023 con esa misma duda. Lo que cambió no fue solo lo que aprendí sino fue entender que podía estar ahí. Eso me permitió armar mi portafolio, entrar al mercado laboral y, eventualmente, pasar de becaria a formar parte de la organización.
Lo que todavía falta medir
En 2024, el MITIC presentó el Informe de Evaluación del Estado de Preparación en IA de Paraguay, elaborado junto a CONACYT y UNESCO. La iniciativa She Secures busca fortalecer habilidades de mujeres en ciberseguridad.
El Plan Nacional TIC incluye datos de género sobre uso de telefonía móvil, lo que permite conocer quién accede a la tecnología. Ampliar esa medición para saber también quién la crea y en qué condiciones sería un paso importante para entender la brecha en su dimensión más profunda (Heikel, 2023).
Liz describe lo que observa desde la educación:
«La inteligencia artificial llega a las aulas de forma improvisada. En la mayor parte de los colegios, sobre todo en zonas rurales, los estudiantes la usan por su cuenta, las docentes buscan cómo regularla sin formación, y el sistema no tiene una hoja de ruta. Y en ese contexto, no hay una mirada de género.»
— Liz Marlene Vázquez Chávez (2026)
La Recomendación de UNESCO sobre Ética de la IA (2021) establece que los Estados deben garantizar que el desarrollo de estos sistemas contribuya a la igualdad de género. Paraguay firmó ese compromiso
Una pregunta que vale la pena hacerse
Girls Code existe porque encontró un espacio que el sistema educativo no estaba cubriendo. En casi una década formó a más de mil niñas con estructura pedagógica, seguimiento y alianzas con organismos públicos y privados.
Y sin embargo, que ese trabajo exista no responde la pregunta de fondo: ¿Qué tendría que cambiar para que una niña llegue a su primera clase de informática ya convencida de que ese espacio también es para ella?
Hay pistas de por dónde empezar, docentes con formación para trabajar tecnología sin reproducir los mismos estereotipos que el sistema lleva décadas instalando, datos desagregados que permitan saber qué pasa con las chicas en el aula, y políticas digitales que no midan sólo el acceso a internet sino quién tiene la posibilidad de crear y usarla como herramienta.
Otra parte de la respuesta tiene que ver con lo que ocurre antes de que una mujer elija o descarte una carrera tecnológica. Esto no ocurre en el momento en que ella llega a la universidad, el problema se gesta antes, desde las aulas del colegio donde nadie le inculcó siquiera que ella podía dedicarse a la tecnología. Atender esa deserción temprana requiere algo más que acceso a dispositivos, requiere docentes con herramientas para reconocer esas dinámicas, currículos que muestren referentes femeninos en tecnología y datos que permitan saber cuándo y por qué pierden el interés en el tema. Sin eso, el sistema puede tener muy buenas intenciones declaradas y seguir perdiendo talento en silencio.
La brecha no se cierra sola. Se cierra dándoles a las niñas, adolescentes y mujeres, un espacio donde puedan crear desde pequeñas, donde alguien les muestre el mundo de posibilidades que existe cuando la tecnología deja de ser algo que se consume y pasa a ser algo que se construye. Espacios donde se sientan seguras para equivocarse, para intentar, para decidir que ese lugar también es de ellas.
Llegué con las mismas dudas que llegan muchas chicas. Entré a Girls Code sin saber muy bien cómo traducir lo que aprendía en algo concreto. Salí con un portafolio, con mis primeras entrevistas laborales y, sobre todo, con la certeza de que podía ocupar ese espacio. Girls Code me dio un espacio para crear y eso es lo que muchas todavía están esperando.
Fuentes
- Girls Code Paraguay. Sitio web institucional. https://www.girlscode.com.py
- Heikel, M. V. (2023). Desafíos que enfrentan las mujeres en el sector tecnológico. Fundación CIRD / BID Lab. Proyecto Programando Paraguay. ISBN 978-99925-256-7-8.
- INE. (2023). Encuesta Permanente de Hogares Continua 2023 — Indicadores TIC. Instituto Nacional de Estadística de Paraguay. https://www.ine.gov.py
- MITIC. (2025). Informe de Evaluación del Estado de Preparación en IA de Paraguay. Elaborado con CONACYT y UNESCO, apoyo de la Unión Europea.
- TEDIC. (2021). ¿Cómo acceden a internet las mujeres en Paraguay? https://cyborgfeminista.tedic.org/como-acceden-a-internet-las-mujeres-en-paraguay/
- UNESCO. (2021). Recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000381137
- UNESCO. (2024). Women for Ethical AI: Outlook Study on Artificial Intelligence and Gender. https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000391719
- Vázquez Chávez, L. M. (2026). Entrevista realizada para este artículo. Abril 2026.
- Docente anónima. (2026). Entrevista realizada para este artículo. Institución de educación media, Asunción. Abril 2026.
