De la fibra al píxel: tejer la palabra indígena en la trama digital. Juventudes indígenas, comunicación intercultural y libertad de expresión.

26 junio, 2026 | comunicacion, derechos digitales, interculturalidad, libertad de expresión

Por Elena Martínez Riquelme

1El Grupo SUNU de Acción Intercultural expresa en su página web que es una red de jóvenes para mostrar sus culturas al mundo. Son jóvenes mujeres y varones de comunidades indígenas del Chaco paraguayo quienes han creado una Red Creadores de Contenidos Digitales Propios.

La red, conformada en el 2023, es el resultado de una serie de capacitaciones en alfabetización digital, a través del proyecto “Tejiendo redes para la incidencia climática”, implementado por Sunu y financiado por Voces para la Acción Climática. Se declaran “independientes y autónomos, con la capacidad de establecer una comunicación articulada

Este artículo busca visibilizar la experiencia de la Red de Creadores Digitales, un grupo de jóvenes indígenas que asumen el derecho colectivo en su libre expresión y proponer la reflexión sobre la libre expresión en redes sociales, no únicamente como una dimensión individual, sino a partir de la cosmovisión de los pueblos indígenas, desde un “nosotros”.  Desde el estar colectivo, territorial y situado. 

Cuando corazonamos las preguntas: ¿quién pueden hablar, desde dónde y en qué condiciones ejercen realmente la voz?, La Red de Creadores Digitales, desde sus narrativas propias, responde 2«Somos la punta de una lanza, que se desliza a través de un mundo, en gran medida extraño para nuestras comunidades, el internet. Llevamos a ese mundo nuestras palabras y nuestras imágenes, producidas por nosotros mismos y nuestro objetivo al hacerlo es intercambiar, aprender y compartir.»

Desde la comunicación intercultural, es entretejer las voces juveniles indígenas y su apropiación de las herramientas digitales, como un canal contemporáneo de la toma de espacios virtuales. En palabras del investigador responsable de este proyecto, José Elizeche: “es hacer uso de la tecnología para articular el tiempo del relato oral ancestral con el tiempo de los modernos relatos audiovisuales, dando espacio a que los bio-conocimientos y las destrezas artesanales se integren orgánicamente a los territorios digitales que hoy son habitados.” 

Esta red está siendo, una experiencia, un texto vivido, un saber corporizado del impacto que el acceso a Internet genera en la vida de las personas, especialmente en la juventud; la disminución de una brecha de acceso, a la construcción de metodologías y la organización para el aumento en el uso significativo.

A partir de perspectivas de la pedagogía social y la comunicación intercultural desde un enfoque interseccional, reflexionamos sobre: la conectividad con sentido y la libertad de expresión, quién puede hablar, desde dónde y bajo qué condiciones se ejerce la voz en los entornos digitales. Asimismo, se examina cómo las plataformas digitales se convierten en territorios de disputa simbólica, memoria e identidad para los pueblos indígenas.

TRAMA VIVA: DE LA PALABRA INDÍGENA AL ALGORITMO PROPIO: TEJIDO, MEMORIA Y LIBERTAD DIGITAL.

Escribir, leer, apropiarse del idioma de internet y la lengua indígena. Las y los jóvenes creadores de contenidos digitales no solo acceden a internet: desarrollan habilidades y crean sus propias narrativas.

Apropiarse de la herramienta significa aprender a escribir en lengua propia —en enlhet, en angaité, en qom—, 3grabar el sonido real del pueblo, nombrar el territorio desde adentro.

Porque el uso de la palabra no es neutral: quién selecciona: qué leer, qué decir, qué lengua cabe en un teclado, ocupa una posición política. El algoritmo no reconoce las lenguas indígenas, el teclado no tiene sus signos. Ganarle al algoritmo es ganar espacio en un idioma propio. La palabra no es tangible —no se pesa, no se mide—, es la imagen, el color, el sonido, la memoria. La cultura no solo se transmite: se reinventa y se resignifica en el espacio digital. La narrativa propia es entonces una postura política, no una herramienta que se recibe sino un espacio que se disputa.

Somos jóvenes comunicadores organizados, pertenecientes a diferentes comunidades indígenas y criollas del Chaco Paraguayo y, como creadores de contenidos digitales propios, somos independientes y autónomos, con la capacidad de establecer una comunicación articulada.

Hay una trampa en la universalización del derecho: que una persona indígena tenga internet en el teléfono no significa que un pueblo indígena tenga derecho a una conectividad con sentido. Esa diferencia es central. Por ejemplo, La comunidad indígena Santa Rosa, del Pueblo Qom podría alcanzar a tener una cobertura 4G y aun así ver que la juventud, migra culturalmente hacia el español, al portugués o cualquier otro idioma que domine en redes sociales, mientras la lengua propia desaparece del espacio digital. El acceso existió. El derecho a una conectividad con sentido, no.

El derecho individual se normaliza y desplaza la disputa colectiva. Sin embargo, la Red de Creadores Digitales muestran otro camino: la dimensión individual de la persona creadora—su perfil, su voz— se vuelve dimensión colectiva en el momento en que se nombra como parte de un pueblo. Detrás de cada palabra como joven indígena está la palabra del pueblo. Por eso se llamaron red —en plural—: el derecho a hablar en redes sociales es colectivo, aunque tenga forma individual. El nosotros no se vuelve etéreo: se teje.

Somos responsables de ayudar a nuestras comunidades a través del uso las tecnologías de la información y la comunicación, porque el acceso a la conectividad es nuestro derecho y tendrá sentido para nosotros, siempre que sirva para el futuro de los niños y jóvenes”.

Este ejercicio del derecho a y en internet —sea en plataformas, inteligencia artificial o redes sociales— implica algo más que presencia: implica la existencia de las lenguas, las cosmovisiones, el acceso a la ciencia misma de internet. Es el salto cuántico de usuarios indígenas a territorio digital indígena; del consumo con acceso al uso con sentido, con significado, con comunidad. Las redes comunitarias indígenas digitales no son una extensión de la conectividad universal: son una forma propia de habitar el espacio digital.

Como señala Guerrero (2016):

    El derecho de los pueblos indígenas a la diversidad cultural es un derecho que se comparte y se experimenta colectivamente. Lo que hoy se nombra como derechos colectivos en América Latina tiene una ancestralidad que los hace más complejos, con una riqueza conceptual que reta los marcos jurídicos convencionales. (p. 44)

Ese tejido de voces juveniles forma entonces una trama digital donde el “yo” no desaparece, sino que cobra sentido dentro del colectivo. El “nosotros” que incluye al “yo”, no es una suma de individuos: es una comunidad que se autodetermina también en el territorio digital.

La comunicación indígena la manera de narrar el mundo, es caminar el territorio, sentir, pensar, corazonar, el saber ver, techakuaa4 nengelaasekhammalhkoo5. Es construir significados desde las narrativas sonoras de una cultura.

Este encuentro con la propia historia a través de lo digital no es un efecto secundario del acceso: es uno de sus sentidos más profundos. Pero el sentido no se agota en la memoria. Se extiende hacia la acción colectiva, las redes que construyen les ayudan a denunciar y a exigir los derechos o acuerdos que no se cumplen.

LA CONECTIVIDAD NO ES PARA EL MUNDO INDÍGENA, ES CON EL MUNDO INDÍGENA.

Para 6Fidel Tubino, la libertad de expresión va con la libertad cultural — desde la interculturalìdad critica, desmonta la idea de una interculturalidad de acceso que universaliza sin incluir realmente. No todas las lenguas están ahí, no todos los rostros, no todas las juventudes.

Como expresa Tubino (2015), «la interculturalidad no es solo un problema, es también una posibilidad de convivencia dignificante basada en el reconocimiento de la diversidad. Así, las nociones de dignidad y de derechos humanos no son universales por naturaleza. Pero deben serlo. Y para ello deben interculturalizarse»

La libre expresión en redes sociales es también una tensión intercultural: ¿quién habla?¿desde dónde? y ¿en qué condiciones? La libertad de expresión digital sin libertad cultural es una libertad a medias. Cuando los jóvenes graban en su lengua, entrenan el algoritmo con su cultura, nombran su territorio y lo comparten en red, están ejerciendo ambas libertades a la vez. La libertad cultural no es el contexto de la expresión: es su condición.

La Red de Creadores Digitales del Gran Chaco paraguayo es una experiencia concreta de ese proceso. Jóvenes comunicadores organizados, pertenecientes a diferentes comunidades indígenas se constituyen como creadores de contenidos digitales propios, No son usuarios del sistema: son una organización que busca caminar, descubrir, ocupar este nuevo territorio desde sus propios términos.

INDIGENIZAR EL ALGORITMO: ORGANIZACIÓN, RECONOCIMIENTO Y TERRITORIO DIGITAL PROPIO

Fidel Tubino advierte que la libertad cultural no es posible sin condiciones reales que la sostengan. Implica, en primer lugar, una disposición interior a elegir desde la propia identidad; y en segundo lugar, una pluralidad de identidades constitutivas que no sean aplastadas por influencias externas.

Esa advertencia cobra una dimensión nueva cuando se traslada al territorio digital. Internet no es un espacio neutral: las tecnologías que lo sostienen perpetúan dinámicas de desigualdad, configuran quién existe y quién no, y se expanden aceleradamente sin preguntar a quién incluyen. El algoritmo, como antes el libro de texto o el medio masivo, selecciona qué lengua cuenta, qué rostro aparece, qué cultura merece ser nombrada.

En un mundo interconectado aportamos desde el registro y la difusión de nuestros contenidos propios, para la revitalización de nuestros territorios, usando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Aquí, la propuesta de Elena Nava Morales en su obra Indigenizando los medios de comunicación: redes interculturales y comunicación indígena en América Latina7 expone que las organizaciones indígenas digitales no son reacción pasiva: son construcción activa de otra modernidad comunicacional. Los pueblos indígenas tienen la agencia necesaria para construir, desde sus propias visiones, las herramientas que fortalecen sus luchas por territorio, sus formas de organización sociopolítica, sus lenguas y sus tradiciones. Es la re-creación de las otras comunicaciones.

Los debates por el derecho a la comunicación con identidad muestran con claridad que el sujeto colectivo —el pueblo, la organización, la red— es quien sostiene y da sentido a esa presencia digital. No el usuario individual. No el perfil. El colectivo precede al click.

La Red de Creadores Digitales afirma que en un mundo interconectado aportan desde el registro y la difusión de contenidos propios para la revitalización de sus territorios, usando las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Revitalizar el territorio desde el espacio digital. No llevar el mundo digital al territorio, sino llevar el territorio al mundo digital8.

El cruce entre Tubino y Nava Morales, junto con la experiencia de la Red de Creadores Digitales, permite entonces formular que las políticas de reconocimiento cultural en internet solo son posibles si reconocen a la organización indígena como sujeto colectivo de derechos digitales.

Cuando Tubino señala que el reconocimiento negado produce exclusión de la participación, y Nava Morales muestra que los pueblos indígenas construyen redes interculturales contrahegemónicas desde sus medios propios, y los jóvenes del Chaco demuestran que eso es posible aquí y ahora, los tres apuntan al mismo horizonte: el territorio digital indígena no comienza con la conectividad. Comienza con el derecho a nombrarse.

UNA FLECHA NO VUELA SOLA.

En términos de desafíos, la experiencia de tensar el arco también puede entenderse como una forma de memoria. Como señala un abuelo del Pueblo Ache: “ambas cosas tenemos que aprender: a usar el arco y la flecha”. En este sentido, el impulso surge en la medida en que ambos movimientos, el tensar y el soltar, se coordinan simultáneamente.

Algunos hilos son los del lenguaje y la comprensión: el idioma, la escritura, la lectura, la redacción, el uso de traductores, el encuentro con la inteligencia artificial. Otros son los del mundo económico y financiero: el uso de cuentas bancarias, el acceso a servicios de pago, la exploración de modelos de negocio, la diversificación de la producción para la renta, los conocimientos básicos de comercialización.

Hay hilos que son de formación y oportunidad: la exploración de convocatorias de interés sectorial, la formación para nuevos saberes, el encuentro con pares — virtual o presencial — que amplía horizontes.

Pero el hilo que sostiene a todos los demás es el de los vínculos: tejer una red local, nacional, regional y global que articule intereses personales y comunitarios, profesionales, artísticos, culturales, económicos, productivos, político-sociales — sin soltar en ningún momento la mirada ancestral que da sentido al vuelo.

Para los creadores y creadoras digitales indígenas, los desafíos que se abren no son obstáculos aislados sino hilos que, jalados con fuerza y dirección, definen el curso que la flecha puede trazar. Porque la flecha no sabe a dónde va si no sabe de dónde viene.


Estas reflexiones nacen del aprendizaje compartido con la juventud chaqueña y las personas sunuenses.

«Somos la punta de una lanza» (expresión de la red de creadores)

Palabra, imagen y memoria colectiva indígena en el territorio digital.

https://www.redcreadoresdigitales.com/post/somos-la-punta-de-una-lanza

Referencias

  • Candón-Mena, J. (2012). Soberanía tecnológica en la era de las redes. Revista Internacional de Pensamiento Político, 7, 73–92.
  • Guerrero, A. L. (2016). Filosofía y pueblos indígenas: derechos humanos en América Latina. Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Martínez Riquelme, E. (2025). Tejer una agenda climática desde los territorios: mujeres, juventudes y comunicación con sentido en el Chaco paraguayo. Sistematización. Grupo Sunu.
  • Nava Morales, E., Gitahy de Figueiredo, G. y Vaz Filho, F. A. (Comps.). (s.f.). Indigenizando los medios de comunicación: redes interculturales y comunicación indígena en América Latina. Universidad Nacional Autónoma de México.
  • Tubino, F. (2015). La interculturalidad en cuestión. Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú.
  • UNESCO/FILAC. (2023). Inteligencia artificial centrada en los pueblos indígenas. UNESCO.